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De Don A
pues es justo prevenir,
antes que se llegue á hacer,
todo lo que es menester,
para que pueda lucir
esta boda en Portugal:
que casarnos de este modo
es atropellar con todo.
Rey Pues hay lucimiento igual
como casarse con gusto?
Alv. No señor, pero:: Rey Escusad
eso , la mano la dad ,
que es gusto mió.
Juan Mucho este desprecio siento.
Vio/. Quie'n padeció tal tormento/
Base Quién vio tantas contusiones!
Re) Don Alvaro, qué aguardáis?
haced luego lo que digo.
Blata* Si aqueste intento consigo,
soy dichosa. Rey A qué esperáis?
Alv. Vuestra Magestad lugar
me dé , pues se puede hacer
mañana. Luego ha de ser,
no tenéis que replicar.
Viol. La paciencia se acabó.
Rey Dad la mano á Blanca aqui.
Sale Viol. Si dará , mas será á mí,
porque soy primero yo.
Bar. Desátenme aquese lio.
Inés Celia , Bárrelo. Bar. Si haré,
aunque no sé si podré.
Alv. Hubo pesar como el mió!
Pone se á un lado, y salen todos.
Viol. Ponte á esta parte, aunque estés
culpado, y con tu licencia
dexame, señor, que hable
aunque tus canas se ofendan
deste atrevimiento.
Y tú, Pedro, cuya excelsa
Magestad el Orbe aclama,
oye una muger resuelta,
que despreciando la vida,
á los peligros se entrega.
Puesto, señor , que sabéis
la esclarecida nobleza
de mi sangre , y los blasones
que me ilustran , que suspenda
la alabanza en esta parte,
y el cansaros, acción cuerda
Martínez.
viene á ser: paso adelante,
y digo , señor, que apenas
el uso de la razón
me enseñó de amor la fueraa,
quando guardando el decoro
á mi honor , fui dando muestras
á Don Alvaro Alcncastre
de una inclinación secreta
que le tuve, desde el punto
que le vi , sin que excediera
de lo licito el cuidado;
mas no fueron tan sectetas
las muestras de mi afición,
que dexase de entenderlas,
pues me mostró agradecido
con los ojos, que son lenguas
del alma , finezas muchas;
galanteóme por señas,
recatándose á sí mismo,
porque mi. honor no perdiera,
que no es poco en este tiempo
Haber un hombre en quien quepa
prudencia para encubrir
favores de esta manera:
entretuvimos el tiempo
tres años, y su firmeza,
y mi amor que iba creciendo,
dieron medio en que á una rexa
viniese á hablarme de noche,
por donde escuché sus penas,
y yo aseguré mis dudas:
pues llegué á estár satisfecha
de que pagaba mi amor
las almas que se conciertan
fácilmente en dos amaines,
que un mismo deseo llevan;
dispusieron que á mi padre
se dice de todo cuenta,
para que con gusto suyo
el casamiento se hiciera.
Hablóle Alvaro, obligóle
su compostura y modestia,
su gala, su bizarría,
y ver que los ojo1 eran
'de Lisboa , pues cargaba
en él el gobierno della
con tanto aplauso de todos:
viome mi padre dispuesta
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